jueves, 3 de octubre de 2013

Luz en la Oscuridad

Desde mi abrir de ojos, no he visto nada... Un enorme vacío me ha rodeado desde el comienzo de mis memorias y aún no comprendo cómo puedo seguir esperando a que suceda algo que lo cambie todo, algo que cambie mi mundo, mis esperanzas no se desvanecen y continúan incrementando...
El caminar día a día es sofocante y temeroso, a veces siento algo rozar mi piel, pero al voltear y extender mis brazos, no percibo nada, solo el vacío que me rodea. Muchas veces el miedo me inunda y termino sintiendo dolor por ello, mi ser se siente herido, siento algo líquido recorrer mis brazos caídos hasta mis manos, siento gotas chocar contra la nada por la que camino...
Hay días en los que caminar es cansador y termino por cerrar mis ojos, pero a veces me da miedo cerrarlos... Recuerdos que nunca existieron rebalsan en mi mente, recuerdos que no sé dónde conseguí, tristes y alegres, dolorosos y cálidos recuerdos que me hieren por dentro, como si fueran reales. Siempre abro los ojos de inmediato, recordar cosas inexistentes me lástima y recordar cómo llegué aquí es incluso peor, porque aunque me esfuerce no hay memorias sobre ello; en un simple momento, ya me encontraba en el medio de la nada, vagando por un tenebroso y ancho camino sin fin. Hay veces en las que veo pequeñas y solitarias luces a lo lejos, pero trato de no acercarme, por si me termino desvaneciendo... De esas pequeñas luces, algunas aumentan en tamaño a medida que se me acercan y otras quedan pequeñas o desaparecen....
Cerré mis ojos un momento, ahora me inunda un enorme miedo, un destello de luz está frente a mi, y agarra fuerte mi mano, quiero huir, pero algo en mi dice que la siga y me termino dejando guiar en la oscuridad por esa sencilla y cálida luz. Caminamos mucho, hasta llegar a una pequeña puerta que apenas se ve en la oscuridad, puedo decir que sino fuese por ese pequeño destello, no la podría ver... Al estar lo suficientemente cerca como para tocar la puerta, está se abrió y sentí algo empujarme suavemente hacía ella, como diciendo que tome una decisión. Con nervios y una gran vergüenza inexplicable, cerré mis ojos y di un largo paso para traspasar esa pequeña y sencilla puerta que se cerró detrás de mi... Sentí cómo alguien acarició mis rostro y tomando mi mano me llevo con mis ojos cerrados por un camino, a medida que caminábamos, abrí mis ojos despacio, era tanta la luz que había en ese sitio que mis ojos acostumbrados a las tinieblas me molestaban un poco; cuando pude abrirlos bien, pude contemplar un increíble paisaje lleno de vida, esperanzas y amor...
Ya han pasado años desde el momento que llegué a este bello lugar y en este tiempo me he llenado de sabiduría, valentía, amor y más; en esté día, volveré a cruzar esa puerta por la que entré, que al principio creí jamás me animaría a volver a traspasar sin temor. Después de cruzar la puerta, los nervios y la emoción me llenaron, pues ahora era mi turno para hacer lo que a mi me habían hecho, llevar a alguien de la oscuridad a encontrar la puerta que le llevaría a la luz, de la nada a la vida. Y comienza mi recorrido siendo luz en la oscuridad.
Escrito por Gisela Bleiÿa.

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