miércoles, 12 de marzo de 2014

Realeza del Lago

Créditos::108|SnowValkyrie|ExAstris1701|Karla2788
Había una vez un gran bosque que unía dos reinos, donde en las noches de luna llena se podía contemplar una joven pareja declarando su amor sobre el centro del lago que era considerado de ambos reinos. Cada mes, el príncipe y la princesa de ambos reinos se reunían para pasar en paz y con su amor la noche con el paisaje más bello que nadie se animaba a contemplar, ya que el lago había sido rodeado de una inmensa cantidad cuentos y rumores que hacían temblar hasta los guerreros más fuertes.  Así fueron sus lunas llenas cada mes, con ésta iluminando el lago que, como un espejo, reflejaba un brillo lunar sobre él, haciendo ver incluso los delicados peces que danzaban bajo sus pies, el lago era como un pozo en el gran bosque con árboles tan altos como castillos, ocultando con cada rama el amor que crecía oculto en su centro.
Bellos y románticos fueron esos años, hasta que el padre de la princesa le presentó quien, por el bien del reino, sería su futuro esposo, y sin poder negarse, su destino fue marcado. La boda de la princesa fue la más grande que se había visto, con invitados de todos los reinos, logrando con dicho evento que se evitara una guerra entre su reino y uno vecino. El joven príncipe se volvió a enamorar viéndola tan hermosa mientras vestía de blanco, pero en ese día prometió esperarla cuánto hiciera falta pero hasta entonces ella debía ser lo más feliz posible...
El reino del que se convirtió reina pasó por muchos sucesos, incluso la guerra contra su reino natal, los años le trajeron tristeza hasta la muerte anciana de su esposo, con su hijo reinando de manera esplendida pudo visitar su antiguo hogar, con alegría de ver a su hermano mayor reinar. La primer noche de luna llena desde su llegada, se decidió de visitar el lago donde pasó las noches más felices de su juventud y allí encontró algo que la sorprendió. En el centro del lago donde sobresalía un circulo de piedra suficiente para dos personas se encontraba un anciano sentado, vestido de una manera sencilla, y a sus espaldas se podía contemplar una pequeña cabaña que no estaba en sus recuerdos. Con sorpresa y nervios se acercó rápidamente al hombre que, al verla, se arrojó para abrazarla y con una voz gruesa y feliz pronunció unas palabras que le hicieron sentir esos sentimientos que habían sido tapados con las tristezas de los años. 
"Bienvenida a casa, mi amada"

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