sábado, 1 de noviembre de 2014

Resplandecer

Como una lámpara apagada he vagado en tinieblas durante largos años, cada paso que di ha traído tristeza a mi alma, cada palabra que dejé salir me lleno de agua contaminada que se estanco en mi corazón y aunque entre mis pensamientos estaban mis días de excelencia, llenos de luz y un futuro maravilloso, me dejé fascinar por la corriente equivocada que me dirigió a un futuro ruin e inquietante. Pensé que jamás podría encontrar la solución, algo que me secara y pudiera prender mi luz otra vez, pero una parte en mí me decía que podía haber algo que me ayudara, por ello me decidí a recorrer la oscuridad que me rodeaba y a medida que avanzaba me equivocaba, quebrando poco a poco lo que quedaba de mí. 
Una noche, me decidí por ir más allá de donde vivía, quería ver si allí encontraría lo que buscaba, pero solo encontré más errores que me mancharon y voces que me decían que me rindiera, que lo que buscaba no existía, y durante un tiempo guardé sus palabras como si fueran algo valioso de recordar; pero la curiosidad me llamaba y pensaba en qué habrá cruzando ese mar de voces que me detienen. Y un día caminé, ignorando todo sonido, adentrándome en aquellas malas voces para salir luego de ellas y encontrar algo que no podía ver pero que me llamaba a acercarme. Allí encontré luces tan resplandecientes que parecían jamás haberse apagado, pero viendo con cuidado, veía cicatrices de un pasado que me recordarían un poco a lo que había vivido. Fue allí donde me dí cuenta de una bella luz que se agarró a mi, temeroso intenté alejarme de ella para no apagarla, pero está me abrazó más fuerte y no deseaba alejarse. Sin comprender nada, sentí su calidez que me sostenía, había algo en está pequeña luz que no permitía que mi agua estancada le dañara, pero cuando me di cuenta me estaba viendo a mi mismo a través de sus ojos.
"Ese no soy yo", pensé aterrado, una lampara destrozada, llena de agua estancada sucia y maloliente, con heridas por todas partes. 
"No tengas miedo, ¿me dejarías entrar en ti?", me dijo esa pequeña voz que sonaba como el canto de ave más bella, y aceptando confiar en ésta, me llené de luz, mis heridas se limpiaron y sanaron, el agua estancada corrió y la suciedad se lavó.
Ahora me siento diferente, como alguien completamente nuevo, como una estrella en el firmamento que tiene siglos para brillar aún más, porque no conseguí solo lo que buscaba sino que encontré algo mucho mejor, la luz más bella que me ha dado vida. Hoy puedo resplandecer con nuevos amigos que con sus hermosas voces me animan a crecer e ir por el camino adecuado, a un futuro aún más maravilloso del que jamás hubiera imaginado.
FIN

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