jueves, 5 de noviembre de 2015

Dear Diary ✎ # 9

¡Hola, gente linda!
Después de unos días tranquilos, paso a compartir una nueva publicación para esta vieja iniciativa. Habiéndome colocado como meta completar todas las iniciativas a las que me he anotado, avanzo relajadamente entre los personajes, temas y palabras de estas. ¡Disfruten!
Para más información acerca de la iniciativa,
consulta la sección en el blog o la entrada original.
❝ Chica soñadora encerrada en una habitación de hospital. ❞
Querido Diario:

Cuántas cosas posees que nadie aún ha descubierto, cosas que te he detallado cada día de mi milagrosa vida. Si tan solo alguien te encontrará arrojado entre la almohada y las sabanas de mi esponjosa cama de hospital, ¿podría acaso ser escuchada o moriría de la vergüenza?

 Entre cuatro paredes blancas estiraba mis brazos sintiendo el movimiento hasta mis manos llenas de miedo y temblor por lo que vendría. Con los días contados en las esquinas de las hojas, el mes había pasado y el verano se preparaba para rotar en un largo viaje a través del mundo solo para regresar e irse una vez más. Salía volando por la ventana cada noche apenas cerraba mis ojos y cruzaba, a saltos, al mundo de los sueños para correr lejos de los bloques de concreto de este congelado hospital. Aunque era cuando estaba consciente de mis ojos abiertos, observando el mundo que danzaba a través del cristal, que me percataba de cuán pequeña era mi vida y cuánto valor poseerían los golpes del sol y el viento en un cuerpo incompleto como el mío. Pero el día había llegado, el día de extender mis alas al cielo y volar hasta el infinito estaría aquí enseguida.

Cuando desperté en la mañana, con el estomago rugiendo de hambre y sin ningún otro dolor corporal, sabía que la cirugía y rehabilitación habían funcionado. Después de un mes de esperar por la sanación de mis heridas y de sentir como cada día un fantasma me perseguía, había incorporado en mi mente el milagro metálico para darme la libertad de caminar bajo el sol. Aún no puedo creer por todo lo que ha pasado mi familia por causa del accidente por el cual obtuve la perdida de media pierna. Ese trágico día de verano vi mis sueños y metas tirarse de lo más alto del cielo, despedazados y en dirección al cesto de la basura. Sino hubiera sido por lo que esta pequeña habitación atrajo hacia mi, jamás hubiera terminado de creer en el amor de familia y de la amistad, en el después de un suceso tan grande para mi cuerpo y mente. Fue en este lugar, limitado por una puerta que no permitía que el frío del hospital entrara, que mi familia y amigos se unieron a mi a través de pequeñas charlas y lecturas de extensas aventuras entre las comidas y los ejercicios. Lo que viví y lo que podía llegar a vivir me partía en dos, queriendo huir no lejos sino donde todos mis seres queridos estuviesen. Cuando mis padres entraron a la habitación, se les veía en sus ojos brillosos que estaban listos para llevarme a casa y no pude no sonreírles en respuesta, pensando en los milagros que estarían ocurriendo en ese frío hospital que me albergó durante tanto tiempo y en que esta ya no sería "mi" habitación.

Me pregunto cuántas cosas cargué en ti, querido diario, que nadie aún ha descubierto. Sentimientos de dolor, de esperanza y amor se hallaban instalados entre tus páginas. Si tan solo alguien te encontrará arrojado entre la almohada y las sabanas de esa esponjosa cama de hospital, ¿podría acaso ser escuchada o moriría de la vergüenza? ¿El amor permanecería o viajaría alrededor de quien perteneciera esa habitación?

Hasta algún día.
Ilustración de Clipartlogo

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