sábado, 21 de mayo de 2016

Ojos al corazón

Al abrir mis ojos, era un quebradizo humano,
tras tantos años de ser un ahuecado muñeco,
fui llenado de miles e inmensos sentimientos,
ahogándome y flotando cada día en estos.

Cuán entrañables pueden ser esos días,
llenos de vacíos, sin tristezas ni alegrías.
Cuán apasionantes pueden ser esos días,
llenos de amor, con soledad y risas.

Sed nace en el corazón que me fue entregado,
busca renovarse en los brazos de Su amado.
Corre y extiende sus alas para alejarse de la aflicción,
para abrir los ojos y caer lleno de temor.

El entusiasmo deseoso inunda cada vez mi interior
los sentidos aletean susceptibles al exterior;
buscan sentir más y estallar en el corazón,
formando bosques y campos de flores llenos de amor.

Lo carente y lo saturado me chocan en mi consciente,
la tristeza viaja de regreso y me envuelve transparente.
Si tan solo pudiese borrar este amargo sentimiento,
¿el odio se iría lejos consigo mismo y el amor?

La vida en vacío no tendría razón ni valor,
pero la vida con sentido es un fuego en el interior.
Siempre sediento y buscando fuentes de amor,
este vulnerable corazón ha vivido en felicidad y dolor.

Al abrir mis ojos,  era un sediento y ligero humano,
deseoso de sentimientos y de victorias ante el dolor.
Vuela desesperado de nubes de azúcar a lágrimas de grafito,
rebosante de vivir los cálidos días de verano.

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