miércoles, 15 de junio de 2016

Ejercicio de escritura #1: El calcetín rojo

¡Hola, preciosuras! 
Hoy compartiré el resultado de la primer actividad de los ejercicios de escritura de Literautas. Me he divertido escribiendo este pequeño relato, por lo que espero ustedes también lo disfruten y compartan conmigo sus opiniones. Para quienes estén interesados, pueden informarse más en Ejercicios de escritura. ¡Disfruten!

El calcetín rojo

Se pasó una hora buscando el calcetín rojo y la sonrisa con la que había amanecido se desfiguró en una mueca de disgusto. Las lágrimas acecharon sus ojos, listas para lavar su rostro aniñado y dejar un gusto salado en sus labios. Su madre se asomó por la puerta de su habitación y le preguntó  a María qué era el alboroto que hacía. Después de ver su cara y oír la razón de lo que hizo, contuvo una sonrisa y le dijo que primero terminará de prepararse rápido. Aún tenían una hora más hasta la fiesta de cumpleaños del vecino y no era mucho lo que tardarían en llegar al lugar, pues solo tenían que cruzar el patio. Por lo que dejarían los calcetines para el final. 

María se vistió con su nuevo vestido amarillo con flores bordadas de piedras rojas brillantes, se peinó su largo cabello castaño con las dos lindas trenzas, que usaba en ocasiones especiales, para formar con estas una corona, y arrastró  sus zapatos marrones junto a la cama para luego colocárselos. Inspeccionó con la mirada la habitación. Pensaba y pensaba, y no se le ocurría dónde podría estar el calcetín que faltaba. Si no usaba sus calcetines rojos ese día, todo sería un desastre para ella en la fiesta de Rodrigo. ¡¿Cómo iba a saludarle si no tenía sus calcetines de la suerte para no dejarla morir de los nervios?!  Así que una vez lista de las rodillas para arriba, reinició la búsqueda del calcetín. 

Buscó otra vez bajo la cama, detrás del armario, bajo el escritorio, entre sus zapatillas y zapatos, en la mesa de luz y entre las sabanas, y no se lo veía. Cada vez que un trozo de tela roja la esperanzó, dio un salto hacía éste con su rostro brillante de alegría, pero cada vez las lágrimas asomaron amenazantes y continuó su búsqueda. Se pasó una hora más buscando el calcetín rojo. Hasta que, cansada de pensar, buscar y contener las lágrimas, decidió decirle a su madre que no iría al cumpleaños por más que le doliera. 

Cuando se dirigió a salir de su habitación para buscar a su madre, ella entró radiante y a gritos le dijo que había encontrado el calcetín entre la ropa limpia. María, mirando a la mano de su madre que sostenía el calcetín rojo en lo alto, no podía creer que no se le hubiera ocurrido revisar por la casa. Pero con una gran sonrisa, aceptó el calcetín rojo, corrió a su cama para ponérselo con el par y se colocó sus zapatos. Tras ver en el reloj digital de su mesa de luz que ya casi era la hora, se dirigieron veloces y felices hacía la puerta. María tomó con una mano a su madre y con la otra agarró bien el paquete de regalo que era para Rodrigo. Cruzaron su patio lleno  flores, arbustos y árboles para adentrarse en un patio lleno de colores, globos y niños. 

FIN

2 comentarios:

  1. ¡Oiii! Que bonito. Más tierno, me imagino a una nena ahí toda angustiada.
    Muy muy dulce... ¡me encantó!
    Te sigo leyendo :D
    Cuídate

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    Respuestas
    1. Hola, Kath, gracias por tu comentario.
      Que lindo que te parezca tierno el relato y que lo hayas disfrutado.
      Abrazos~

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