sábado, 13 de enero de 2018

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Inktober #24: Ciego

Abrió los ojos y contempló al mundo en pleno movimiento. De pie en medio de la inmensa ciudad, se quedó horas mirando a la gente ir y venir en plena mañana de enero. Pronto el sol llegaría a su punto mas alto y la gente huiría en busca de sombra, viento y refrescos. Con una sonrisa de felicidad, prestaba atención a todo su alrededor, disfrutando del ruido, la cantidad de gente y todo lo que llegaba a sus sentidos.  

Después de años en la completa oscuridad, ahora presenciaba un mundo completamente distinto a lo que recordaba. Tiendas nuevas,  gente con una nueva moda y automóviles increíbles iban y venían llenando su memoria vacía del presente. Rebosando de alegría,  se sentía como un ciego que había vuelto a ver, como un sordo que volvía a oir. 

Hasta hacia unas horas, jamás hubiera pensado volver al mundo que tanto anhelaba o llegar a vivir una vida normal. Aún cuando su secuestradora le había criado de una forma aterradora, tenía esperanzas de dejar el pasado atrás y llegar a cumplir viejos y nuevos sueños. Ahora que había huido de esa aterradora casa, ya nada lo haría regresar. 

Un oficial de policía se le acercó, llamándole por el nombre y le entregó una bolsa de plástico. Él la tomó observando los pequeños objetos dentro, agradeció al hombre y prosiguió a seguirlo hasta el móvil que le llevaría a la comisaría. Le esperaría un montón de trámites pero tenía la seguridad de que esa mujer jamás volvería a hacer lo que le hizo a él a ningún otro niño. Olvidando el pasado que dejó  colgado en ese solitario sótano, comenzaba a pensar en el futuro que se habría ante él, después de quince años.
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1 comentario:

  1. ¡Hola! Qué intenso, estar secuestrado y en medio de la oscuridad por tanto tiempo, da cosita >.<

    ¡Un abrazo!

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