miércoles, 14 de febrero de 2018

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Corona con alas (II)

Había amanecido sola en su cama, envuelta entre las colchas que aún tenían su aroma. Una sonrisa iluminó su rostro mientras le despertaba una punzada en el estómago y el aroma del almuerzo. Asomándose por la puerta hacía el comedor, le vio sirviendo la comida para ambos. Se sentó y comió contenta, aún adormecida y espiando cómo él comía. En el momento en que sus miradas se cruzaron, risas resonaron en la habitación. Después de tanto tiempo, podían disfrutar el comenzar un día juntos.
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2 comentarios:

  1. ¡Hola! No hay nada más bonito que comenzar el día con quiénes amamos. Me encantó <

    ¡Un abrazo!

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  2. ¡Ohhh! Que tierno, moriré de empalagosamiento. Precioso.

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